Behind Your Coffee

TEMPORADA 2 > EPISODIO #1

Del cultivo de Laura a tu taza


El café es una herencia a preservar en cada taza.

Laura Moreno Motta es una caficultora de Café Quindìo, el mejor café de Colombia. En este episodio de la segunda temporada de Behind Your Coffee, nos cuenta el primer eslabón de la cadena de valor del café. Los caficultores son responsables de lograr un sabor excelente, respetando la integridad de los granos de café y la naturaleza.

 

La cadena de valor del café comienza con los cultivadores.

¿Qué significa realmente un “buen café”? No es solo una cuestión de aroma y sabor, sino también de los cultivadores y su respeto por el medio ambiente. Sin buenas prácticas de cultivo, no habría buen café. Cada taza cuenta una historia y cada historia comienza en el cultivo.

Donde todo comienza

La agricultura, el primer paso de la producción de café, abarca varios componentes cruciales. Antes de adquirir una parcela, los cultivadores analizan el territorio y las condiciones para asegurarse de que las cerezas se desarrollen. El período previo a la primera floración es fundamental; los cultivadores cultivan meticulosamente la tierra para crear las condiciones óptimas para que produzca el fruto, que puede tardar hasta cuatro años en florecer.

Laura, de la finca familiar Café Quindío, nació y se crio en el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, protegido por la UNESCO. Siguiendo los pasos de su padre cultivador, habla sobre cómo la agricultura sienta las bases para todo el proceso de producción de café.

 “Tenemos una gran responsabilidad con el resto de la cadena de valor: aunque cuenta con muchos pasos, si no hacemos un buen trabajo, el sabor no será bueno”, dice. “La perfección solo viene con el compromiso y la comunicación de todas las personas involucradas”.

La calidad cuenta

Puede ser difícil, pero el amor por la naturaleza, la tierra y esta profesión es la clave.

La calidad está en el centro de todo y Laura afirma que lograr una alta calidad requiere tanto conocimiento como respeto por el fruto.

Laura aborda el intrincado proceso de cosecha con una filosofía simple: debemos tratar los cultivos como nos tratamos a nosotros mismos. Por lo tanto, así como algunos tipos de “calidad de vida” fomentan la realización humana, los frutos necesitan la cantidad adecuada de sombra, condiciones climáticas ideales y el cumplimiento de los estándares de certificación para florecer.Laura, junto con muchos otros productores, no limita su responsabilidad al cultivo: su objetivo es acabar con un dilema regional. Los mejores productos del territorio protegido por la UNESCO se exportan, lo que deja a los locales un café significativamente inferior. Para ayudar a acabar con esta práctica, Laura se esfuerza por hacer que el buen café sea accesible para sus compatriotas y educarlos sobre cómo apreciar el producto como lo hacen los amantes del café en el extranjero.

Considerando la responsabilidad 

Laura afirma que ser una caficultora responsable es lo que hace un café “Perfetto”.

Procesa los diversos granos de Arábica del cultivo utilizando la menor cantidad de agua posible y planta árboles frutales respetando la biodiversidad y la preservación del suelo. Una vez que las cerezas alcanzan la madurez ideal, se recogen a mano, se seleccionan manualmente y se secan al sol.

Su decisión de emplear prácticas sostenibles es parte de la responsabilidad colectiva que comparte con sus compañeros: todos deben esforzarse para ofrecer la mejor taza posible a los consumidores. La responsabilidad con la que trabaja Laura desde el principio debe trasladarse a cada eslabón de la cadena de producción y ella cree que una buena parte de esa responsabilidad con los consumidores radica en preparar café a partir de granos recién molidos. Sin embargo, el preparado ideal requiere otra elección responsable: tecnología excepcional que transforme los granos con respeto, permitiendo que los matices se materialicen en cada taza.

TEMPORADA 2 > EPISODIO #1

Del cultivo de Laura a tu taza


El café es una herencia a preservar en cada taza.

Donde todo comienza

La agricultura, el primer paso de la producción de café, abarca varios componentes cruciales. Antes de adquirir una parcela, los cultivadores analizan el territorio y las condiciones para asegurarse de que las cerezas se desarrollen. El período previo a la primera floración es fundamental; los cultivadores cultivan meticulosamente la tierra para crear las condiciones óptimas para que produzca el fruto, que puede tardar hasta cuatro años en florecer.

Laura, de la finca familiar Café Quindío, nació y se crio en el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, protegido por la UNESCO. Siguiendo los pasos de su padre cultivador, habla sobre cómo la agricultura sienta las bases para todo el proceso de producción de café.

 “Tenemos una gran responsabilidad con el resto de la cadena de valor: aunque cuenta con muchos pasos, si no hacemos un buen trabajo, el sabor no será bueno”, dice. “La perfección solo viene con el compromiso y la comunicación de todas las personas involucradas”.

La calidad cuenta

Puede ser difícil, pero el amor por la naturaleza, la tierra y esta profesión es la clave.

La calidad está en el centro de todo y Laura afirma que lograr una alta calidad requiere tanto conocimiento como respeto por el fruto.

Laura aborda el intrincado proceso de cosecha con una filosofía simple: debemos tratar los cultivos como nos tratamos a nosotros mismos. Por lo tanto, así como algunos tipos de “calidad de vida” fomentan la realización humana, los frutos necesitan la cantidad adecuada de sombra, condiciones climáticas ideales y el cumplimiento de los estándares de certificación para florecer.Laura, junto con muchos otros productores, no limita su responsabilidad al cultivo: su objetivo es acabar con un dilema regional. Los mejores productos del territorio protegido por la UNESCO se exportan, lo que deja a los locales un café significativamente inferior. Para ayudar a acabar con esta práctica, Laura se esfuerza por hacer que el buen café sea accesible para sus compatriotas y educarlos sobre cómo apreciar el producto como lo hacen los amantes del café en el extranjero.

Considerando la responsabilidad 

Laura afirma que ser una caficultora responsable es lo que hace un café “Perfetto”.

Procesa los diversos granos de Arábica del cultivo utilizando la menor cantidad de agua posible y planta árboles frutales respetando la biodiversidad y la preservación del suelo. Una vez que las cerezas alcanzan la madurez ideal, se recogen a mano, se seleccionan manualmente y se secan al sol.

Su decisión de emplear prácticas sostenibles es parte de la responsabilidad colectiva que comparte con sus compañeros: todos deben esforzarse para ofrecer la mejor taza posible a los consumidores. La responsabilidad con la que trabaja Laura desde el principio debe trasladarse a cada eslabón de la cadena de producción y ella cree que una buena parte de esa responsabilidad con los consumidores radica en preparar café a partir de granos recién molidos. Sin embargo, el preparado ideal requiere otra elección responsable: tecnología excepcional que transforme los granos con respeto, permitiendo que los matices se materialicen en cada taza.

La cadena de valor del café
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